sábado, 5 de abril de 2008

Love we tear us apart


La época de la juventud ha sido sierre asociada a excesos, inconstancia, imprudencia, un caos.
Demasiadas cosas en las que pensar: los estudios, compatibilizar un trabajo que te permita poder sacar dinero para sobrevivir y no mate el escaso tiempo libre, las nuevas relaciones de amistad que se forjan, muchas de ellas serán para toda la vida y, por supuesto, los amores y desamores. Esto último es lo que ocupa más espacio en nuestra mente, las hormonas se encuentran en plena efervescencia y juegan malas pasadas, no sabemos distinguir y nos confundimos.
Esto es debido a un ansia insana por querer encontrar ese amor del que tanto hablan las películas, la otra persona que comparta contigo gustos, aficiones y que quiera pasar cada segundo del día contigo; lo que nunca nos dijeron las películas es que ese amor no existe, por lo menos en esta etapa tan confusa. Podremos encontrar a alguien que creamos más especial que cualquier amigo -con los verdaderos amigos también quieres pasar cada segundo de tu tiempo- pero con el aliciente del deseo y la pizca de posesión característica de los estados de enamoramiento, además los amigos se comparten la persona especial, no.
Todo este estado de alteración mental se agrava con el advenimiento de la primavera, todos andamos más sensibles de lo normal y podemos cometer locuras por estados de “nublamiento” mental. Es aquí cuando la cultura cinematográfica y la creencia colectiva en el amor se podría ir a paseo y no despistarnos más, es en esta situación cuando deberíamos hacer más caso de las canciones, pero solo las que hablan de desamor y fracasos, las que más, creo yo, que nos podrían frenar los pies cuando pensamos que todo es bonito y maravilloso, todo hasta que te das cuenta de que todo es un espejismo.
No pretendo incitar a la depresión colectiva, solo intentar aclarar algo y poner un poco de orden en el caos. No pretendo tampoco que se deje de buscar a la persona especial, solo intentar explicar porque no es bueno empecinarse en buscar la atención de una persona que no te corresponde, eso es lo que realmente consume. En esta época de confusión hay que tener claro que lo que realmente nos domina son las hormonas, no un sentimiento más profundo, este sentimiento se forja después de años de convivencia y de conocer realmente a la persona.
La conclusión a todo esto sería: tener claro que cuando nos atrae una persona no es amor, sino deseo. También dejar claro que no hay razón para no hacerle caso, pero, claro está, siempre teniendo cuidado en no confundir churras con merinas y dejárselo claro a la otra persona.

Dedicado a todos los confusos/as

3 comentarios:

Parole saggie dijo...

Las canciones... Nuestras compañeras de viaje en nuestro particular proceso de catarsis continuo en los momentos más felices, placenteros, y más desastrosos, también.

But I’m a creep, I’m a weirdo.
What the hell am I doing here???
I don’t belong here.
I don’t care if it hurts
I want to have control
I want a perfect body
I want a perfect soul
I want you to notice

..., oh no?

Pero mejor un "Friday I´m in love" no Silvia? Jeje. Que corran los buenos tiempos!

El resto ya lo sabes :)

MALAQUITA dijo...

tienes razon, es esta epoca que no puedes ir al cine por la mierda de pelis ñoñas que echan en la cartelera.... y todas con lo mismo.
Aunque las canciones no son una verdadera via de escape y de consuelo, son experiencias personales de otros y nio siquiera de los mismos.
Lo importante es buscar tu propia via de escape.... coge una espada y empieza a dar golpes decia mi maestro...
¿Qué puedes coger tú?

vaklam dijo...

Buen post, buena explicación del amor y el deseo y la manera que tiene la industria de aprovecharse de la búsqueda insatisfecha de ese amor.
Nosotros, a esas edades todos, en mayor o menor medida, buscamos ejemplos de historias que nos puedan servir de ejemplo a seguir y a imitar y que, a mi entender, confunden más a la juventud con este tipo de historias que están compuestas por introducción nudo y desenlace, es decir, situadas en una ventana de tiempo discreta y finita.

Pero aparte de eso, me gustaría añadir que si el camino fuera siempre liso no sabríamos nisiquiera qué hacer cuando nos encontremos la primera piedra.

Es decir, las dificultades sirven para hacer a quien las padece, una vez las ha superado, más fuertes, para que sirva como aprendizaje y ayuda para poder superar retos similares en el futuro.

Todo en este camino, desde el primer llanto hasta el último suspiro, es aprendizaje, y todo llega (salvo casos excepcionales) a su debido tiempo.

Por lo tanto, me gustaría romper una lanza a favor de los desamores y las malas experiencias, que nos pueden servir de ayuda para tomar decisiones correctas en un futuro.

Saludos