
La época de la juventud ha sido sierre asociada a excesos, inconstancia, imprudencia, un caos.
Demasiadas cosas en las que pensar: los estudios, compatibilizar un trabajo que te permita poder sacar dinero para sobrevivir y no mate el escaso tiempo libre, las nuevas relaciones de amistad que se forjan, muchas de ellas serán para toda la vida y, por supuesto, los amores y desamores. Esto último es lo que ocupa más espacio en nuestra mente, las hormonas se encuentran en plena efervescencia y juegan malas pasadas, no sabemos distinguir y nos confundimos.
Esto es debido a un ansia insana por querer encontrar ese amor del que tanto hablan las películas, la otra persona que comparta contigo gustos, aficiones y que quiera pasar cada segundo del día contigo; lo que nunca nos dijeron las películas es que ese amor no existe, por lo menos en esta etapa tan confusa. Podremos encontrar a alguien que creamos más especial que cualquier amigo -con los verdaderos amigos también quieres pasar cada segundo de tu tiempo- pero con el aliciente del deseo y la pizca de posesión característica de los estados de enamoramiento, además los amigos se comparten la persona especial, no.
Todo este estado de alteración mental se agrava con el advenimiento de la primavera, todos andamos más sensibles de lo normal y podemos cometer locuras por estados de “nublamiento” mental. Es aquí cuando la cultura cinematográfica y la creencia colectiva en el amor se podría ir a paseo y no despistarnos más, es en esta situación cuando deberíamos hacer más caso de las canciones, pero solo las que hablan de desamor y fracasos, las que más, creo yo, que nos podrían frenar los pies cuando pensamos que todo es bonito y maravilloso, todo hasta que te das cuenta de que todo es un espejismo.
No pretendo incitar a la depresión colectiva, solo intentar aclarar algo y poner un poco de orden en el caos. No pretendo tampoco que se deje de buscar a la persona especial, solo intentar explicar porque no es bueno empecinarse en buscar la atención de una persona que no te corresponde, eso es lo que realmente consume. En esta época de confusión hay que tener claro que lo que realmente nos domina son las hormonas, no un sentimiento más profundo, este sentimiento se forja después de años de convivencia y de conocer realmente a la persona.
La conclusión a todo esto sería: tener claro que cuando nos atrae una persona no es amor, sino deseo. También dejar claro que no hay razón para no hacerle caso, pero, claro está, siempre teniendo cuidado en no confundir churras con merinas y dejárselo claro a la otra persona.
Dedicado a todos los confusos/as
Demasiadas cosas en las que pensar: los estudios, compatibilizar un trabajo que te permita poder sacar dinero para sobrevivir y no mate el escaso tiempo libre, las nuevas relaciones de amistad que se forjan, muchas de ellas serán para toda la vida y, por supuesto, los amores y desamores. Esto último es lo que ocupa más espacio en nuestra mente, las hormonas se encuentran en plena efervescencia y juegan malas pasadas, no sabemos distinguir y nos confundimos.
Esto es debido a un ansia insana por querer encontrar ese amor del que tanto hablan las películas, la otra persona que comparta contigo gustos, aficiones y que quiera pasar cada segundo del día contigo; lo que nunca nos dijeron las películas es que ese amor no existe, por lo menos en esta etapa tan confusa. Podremos encontrar a alguien que creamos más especial que cualquier amigo -con los verdaderos amigos también quieres pasar cada segundo de tu tiempo- pero con el aliciente del deseo y la pizca de posesión característica de los estados de enamoramiento, además los amigos se comparten la persona especial, no.
Todo este estado de alteración mental se agrava con el advenimiento de la primavera, todos andamos más sensibles de lo normal y podemos cometer locuras por estados de “nublamiento” mental. Es aquí cuando la cultura cinematográfica y la creencia colectiva en el amor se podría ir a paseo y no despistarnos más, es en esta situación cuando deberíamos hacer más caso de las canciones, pero solo las que hablan de desamor y fracasos, las que más, creo yo, que nos podrían frenar los pies cuando pensamos que todo es bonito y maravilloso, todo hasta que te das cuenta de que todo es un espejismo.
No pretendo incitar a la depresión colectiva, solo intentar aclarar algo y poner un poco de orden en el caos. No pretendo tampoco que se deje de buscar a la persona especial, solo intentar explicar porque no es bueno empecinarse en buscar la atención de una persona que no te corresponde, eso es lo que realmente consume. En esta época de confusión hay que tener claro que lo que realmente nos domina son las hormonas, no un sentimiento más profundo, este sentimiento se forja después de años de convivencia y de conocer realmente a la persona.
La conclusión a todo esto sería: tener claro que cuando nos atrae una persona no es amor, sino deseo. También dejar claro que no hay razón para no hacerle caso, pero, claro está, siempre teniendo cuidado en no confundir churras con merinas y dejárselo claro a la otra persona.
Dedicado a todos los confusos/as

